jueves, 21 de septiembre de 2017

Comprendiendo el Currículo: Manejo tecnológico

Comprendiendo el Currículo: Manejo tecnológico
Hace tres o cuatro décadas, las tecnologías aplicadas a la vida cotidiana eran materia de los libros y películas de ciencia ficción. Hoy no es concebible una educación al margen de aquellas herramientas que son ya parte de nuestro día a día como computadoras, teléfonos inteligentes, redes sociales, etc. Por ello el manejo tecnológico constituye, en la actualidad, un aprendizaje muy importanta en la conformación del perfil de egreso. Hoy analizaremos brevemente las implicancias de esta característica consignada en el nuevo currículo nacional.


El curso Educación para el Trabajo, del nivel Secundaria -que comenzamos a ver la semana pasada con la característica "Gestión de recursos"- también incluye la formación de los alumnos en el manejo de las tecnologías de la información y la comunicación, las famosas TIC. Esto nos conduce a preguntarnos cuáles deben ser los alcances del maestro para garantizar una óptima educación tecnológica. ¿Se trata de una simple enseñanza sobre cómo operar estos aparatos o debe incluir una guía de criterios para usarlos de manera adecuada?

Este tema, que parece responderse de manera directa al leer el documento del currículo, en el cual se habla de "discriminar y organizar información de manera interactiva", es más complejo y desafiante para la comunidad docente actual, por diversas razones. En primer lugar, los alumnos comienzan a relacionarse con la tecnología antes de ingresar siquiera al nivel Inicial, por lo que son los padres los primeros responsables de brindar aquellos criterios que le permitan al niño discernir qué es útil y qué es inútil de la web.

Y en ese sentido nos chocamos con otro problema: La gran mayoría de páginas web y redes sociales de contenidos inútiles, cuando no son abiertamente nocivos y peligrosos, son las más visitadas por los niños antes de llegar a la Secundaria, periodo en el que se comienza a dar el área "Educación para el Trabajo", de tal forma que el estudiante ya asumió, en su imaginario personal, a la tecnología como una herramienta de entretenimiento, diversión y escapismo, más que como una fuente de información que contribuya a su formación integral en aspectos sociales, culturales y laborales.

De hecho, las páginas virtuales e interactivas de información útil -históricas, de buenas costumbres sociales, culturales, etc.- son vistas como "aburridas" y dejadas de lado frente al chat en las redes sociales, las páginas de programas y videos extraídos de los medios de comunicación  masiva (los realities de la televisión local, por ejemplo). Si pedimos a un grupo de estudiantes, hombres y mujeres, que escojan de manera voluntaria -no en un contexto de clases o de la obligación de estudiar para un examen o preparar un trabajo- entre pasar toda la tarde visitando en tours virtuales de la Capilla Sixtina, el Museo del Louvre o el Madison Square Garden, y pasar toda la tarde viendo Combate, Pensión Soto o Esto es Guerra ¿qué creen ustedes que escogerán?

Por ello todavía hay un desfase entre la real presencia de las TIC en nuestras vidas diarias y la forma en que se está incorporando sus ilimitadas opciones y alcances al concepto moderno de educación. El proceso es gradual- en algunos sistemas educativos se está dando ya- pero aun estamos lejos de tener el ansiado equilibrio que nos permita educar bien a los alumnos en todo lo virtual, tomando las precauciones para minimizar los riesgos de adicción a contenidos tontos o peligrosos (redes de pederastia, juegos macabros como "la ballena azul", cyberbullying, sexting, y demás modalidades que son muy comunes en el entorno virtual.

En el currículo nacional se desarrolla de la siguiente manera esta importante característica del Perfil del Egreso:
  • El estudiante aprovecha responsablemente las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) para interactuar con la información, gestionar su comunicación y aprendizaje.
El estudiante discrimina y organiza información de manera interactiva; se expresa a través de la modificación y creación de materiales digitales; selecciona e instala aplicaciones según sus necesidades para satisfacer nuevas demandas y cambios en su contexto. Identifica y elige interfaces según sus condiciones personales o de su entorno sociocultural y ambiental. Participa y se relaciona con responsabilidad en redes sociales y comunidades virtuales, a través de diálogos basados en el respeto y el desarrollo colaborativo de proyectos. Además, lleva a cabo todas estas actividades de manera sistemática y con capacidad de autorregulación de sus acciones.

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